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Espero hayan obtenido lo que buscaban cuando me preguntaban y me pedían hallar similitudes entre los libros de fórmulas para el éxito, si no lo sabían hace unos días comencé con esta serie de reflexiones y el primer libro fue “El secreto” de Rhonda Byrne. Ahora tras meditarlo un poco decidí hablar de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” es una obra presentada por el Dr. Stephen R. Covey.

Esta serie de hábitos se relacionan con mi vida cotidiana aunque no siempre estuve consciente de que los ponía en práctica. En verdad estoy sorprendido que al hacerte consciente de tus acciones puedes comenzar a escribir tu propia receta que te lleva a obtener resultados. Cada vez estoy más convencido de que somos una mezcla de acciones que determinan nuestro presente.

En mis inicios como emprendedor, constantemente tenía lluvia de ideas y de ellas surgían proyectos que de inmediato quería comenzar a emprender. Pero en el transcurso del camino, iba desechando uno por uno, hasta no ejecutar ni uno de ellos. ¿Por qué no podía poner en marcha por lo menos una sola idea? Quizá era porque no tenía una planeación adecuada, o simplemente no estaba convencido de lo que realmente quería. Pero la verdadera razón de ello, era simplemente el miedo al fracaso y la poca credibilidad que tenía de mí mismo.

Lo que no tenía en mente en ese momento, es que siempre debo tener en claro que aprendemos a través de nuestros propios errores, si quiero crecer tengo que atreverme a hacer las cosas sin temor a equivocarme. Vale la pena mencionar lo que Confucio aseveró: “nuestra mayor gloria no está en no caer nunca, sino el levantarnos cada vez que caemos”. Nadie nace sabiendo y el conocimiento lo adquirimos a partir de nuestras propias experiencias. Cada individuo crece con prejuicios y costumbres que define su forma de actuar, pero ello no delimita sus alcances.

Cuando me interesé en leer la obra del Dr. Stephen R. Covey, fue precisamente porque necesitaba una guía que me incitará a adquirir habilidades para estructurar mejor mis ideas y así poder ejecutarlas. Covey menciona en su obra, “los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, que los hábitos son: “la intersección entre conocimiento, capacidad y deseo”.

Cada persona reacciona diferente ante cada situación. Un ejemplo de ello son las personas reactivas. Este tipo de individuos cuando se encuentran en circunstancias conflictivas tienden a actuar de manera negativa, y no hacen nada por tratar de cambiar su contexto. El otro tipo de persona, son los individuos que ante una situación difícil tratan de sacar lo mejor de ello, sin caer en la frustración y más bien detectan alternativas de solución; estas personas se caracterizan por ser proactivas.

Desde que me hice el propósito de tener una actitud más proactiva comencé a ejecutar, con mayor facilidad, acciones-efectivas que me han ayudado a ser una persona más segura e independiente. Debo dejar en claro que la independencia es solo una fase de mi vida que conforme voy adquiriendo experiencias puedo ir madurando y creciendo hasta tomar conciencia de que toda la naturaleza es interdependiente como lo plantea el libro. La interdependencia no es más que la conexión que mantengo con el otro, buscando siempre su bienestar; pero debo encontrar algo en común con la otra persona para que sea capaz de establecer una relación afectiva y efectiva.

El segundo hábito del que habla el libro y que considero como el motor que pone en marcha mis pensamientos es “tener un fin en mente”. Lo que verdaderamente da sentido a mi vida es el fin que tengo en mente, si no tengo claro este fin, puedo perder fácilmente la dirección y el control de mi vida.

Para mantener esta actitud necesito de otro hábito que es la disciplina para dar prioridad a lo verdaderamente importante, ya que lo que no resulta ser importante solo me desvía de mis objetivos. Lo que hago todos los días al levantarme, es activar mi dominio espiritual como lo aconseja el Dr. Covey, es decir, tener claro lo que realizare. De esta manera despierto y pongo en marcha la inteligencia motivacional; nada ni nadie debe interferir de manera negativa en el alcance de mis objetivos. Tengo la capacidad de controlar y modificar mis situaciones para poder mantener mi rumbo al éxito, asumiendo mi plena libertad y responsabilidad para poder lograrlo sin afectar a los demás.

El ganar-ganar es otro hábito que me inspira, no concibo ser un individuo autosuficiente y autónomo, formó parte del todo, es decir, parto de la existencia del otro. Debo estar atento y detectar qué personas puedo involucrar a mi proyecto para fortalecerlo, y hacer alianzas fructíferas que siempre vayan de la mano para tener un resultado positivo que sea el ganar-ganar. No puedo ir por el mundo creyendo que para que haya un ganador siempre tiene que ver un perdedor. Una de las recomendaciones que me ofrece esta obra es que debo pensar en que la abundancia existe en todas partes, debo generar un ambiente de cooperación y no competitivo.

Debo estar atento a todo y a los demás. El saber escuchar es una cualidad que siempre me ha caracterizado y el Dr. Covey lo considera como un hábito prioritario para saber establecer las relaciones interpersonales “Busque primero entender, luego ser entendido”. Con esta frase he llegado a obtener una comunicación más efectiva. Un ingrediente básico en los proyectos que he emprendido es el saber escuchar a los demás, no se trata solo de poner atención a lo que me dice el otro, ni tampoco estar formulando mi contestación ante lo que me están diciendo. Debo sintonizar mi cerebro para que escuche con la firme convicción de que no todos somos iguales y no todos pensamos igual. No puedo anteponer mis ideas y mis experiencias porque no siempre podrán ser aplicables a los demás.

“La unidad o la identidad suponen complementariedad, no igualdad. La igualdad no es creativa... y es aburrida. La esencia de la sinergia consiste en valorar las diferencias”.

Estas diferencias y variedad de pensamientos han fortalecido mi desarrollo personal, me han ayudado a reinventarme y a trabajar en equipo para crear cosas que resultan ser fascinantes.

Debo reconocer que me he encontrado en situaciones que me llevan al límite por no reconocer que carezco de habilidades para resolver el problema en ese momento. Cuando esto pasa debo asumir con humildad y responsabilidad que es momento de acudir a la persona adecuada que cuente con las habilidades suficientes para hacerlo . Lo anterior me brinda más seguridad y sobre todo a reconocer las fortalezas de los demás para establecer sinergia. Sinergizar es el sexto hábito que plantea el Dr.  Covey y la define “como el resultado de cultivar la habilidad y la actitud de valorar la diversidad”.

Por último, me encontré con el séptimo hábito “afilar la sierra”. Cuando logro estar en la punta del iceberg, llegó satisfecho y glorioso, pero después, esa sensación me lleva a replantear el siguiente paso. Antes de dar este paso, me detengo a meditar como me encuentro, física, mental y espiritualmente. Me aseguro de tener una condición saludable, reconozco mis alcances y limitaciones a los que me he enfrentado, doy gracias por la convivencia y sinergia que construí de la mano con mi equipo de trabajo; y reconozco que gracias a esto logré alcanzar mi meta.

El tiempo me preparo para seguir construyendo objetivos más claros, fijarme proyectos que con seguridad podré emprender.  Asumir la responsabilidad que tengo con mi entorno para siempre ir en busca del bien común, contribuyendo en el despeje de nuevos líderes que asuman su compromiso con los mismos anhelos y fortalezas, mismas que me ayudaron a lograr mis objetivos. Lo anterior describe y da significado al término “afilar la sierra” como lo refiere el autor. Me detengo un momento para respirar y replantear mejores estrategias para que mis acciones sean más efectivas e innovadoras.

Me queda claro que las experiencias que vivo a diario, y la convivencia que tengo con los demás, me conduce a adquirir más conocimientos y fortalecer mis capacidades. Sé definir mis ideas, identificar las herramientas con las que cuento, determinar mi campo de acción; sé reconocer mis capacidades y la de los demás. Esto me lleva recorrer con confianza y seguridad cualquier trayecto que decida trazar para alcanzar mis metas. Es así como mis ideas  no se quedan en el aire, porque soy capaz de aterrizarlas y ejecutarlas.

Gutemberg Dos Santos

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